Los profes recomiendan
Es curioso que no recuerde ni un solo libro leído durante la ESO, teniendo en cuenta que llevo varios años bebiéndome cinco libros por mes, si no más. Eso sí, solo si son lecturas elegidas por mí misma. Creo que parte del problema proviene de la imposición de la lectura de libros no acordes a los intereses que tenía en su día.
Por ello, he escogido un libro de romance que puede resonar con las edades de cualquier curso de Secundaria: El arte de ser nosotros, de Inma Rubiales. Su sinopsis es la siguiente:
La vida no es justa, y eso Logan lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. Por eso no le importa que todos crean que es el malo de la historia.
Leah nunca se ha sentido la protagonista de la suya. Vive con la cabeza enterrada en los libros, intentando pasar desapercibida, y se refugia en la gran comunidad de lectores que tiene en internet.
Leah no es el tipo de chica que Logan está buscando.
Y Logan es la clase de chico que Leah trata de evitar.
Quizá por eso lo que hay entre ellos funciona tan bien.
No es únicamente una historia de amor romántico, sino que consigue llegar al alma de un modo en el que pocas novelas lo hacen. La amistad es uno de los ejes principales de la trama, mostrando las repercusiones que tienen los vínculos tóxicos y recordando que pueden darse en relaciones que no sean de pareja. En lo que respecta al romance, es un claro ejemplo de lo que debería ser el amor sano: admiración, empatía, respeto mutuo y cariño. Y ese no es el único amor que se plantea en el libro, sino también el propio; se habla de dejar ir la culpa y de aceptarnos como somos.
Es un libro fácil de leer, ligero y con una prosa preciosa pero sencilla, y tiene toques de humor. Eso y el gancho de la historia consiguen atrapar al lector, además de aportar valores implícitos en la trama.
Para animar a su lectura, empezaría la clase leyendo un fragmento de los que a mí me han resultado más interesantes y conmovedores (sin hacer spoiler). Después, animaría a los alumnos a que planteasen hipótesis sobre la trama del libro, sobre los personajes, temas que se tratarán, etc. Evitaría etiquetar la novela como “romance” puesto que para muchos supondría un rechazo automático, por lo que utilizaría frases como “un libro con drama, tensión y conflicto”, el romance lo mencionaría como motor, no como tema porque, al fin y al cabo, no lo es.
A la hora de leer, convertiría la actividad en una especie de juego. Tendrían que buscar red flags en los personajes, elegir personaje favorito y decir por qué… Cualquier situación en la que tengan que posicionarse.
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