Mi seudónimo

Mi seudónimo es INTRUZA, nombre que proviene de la alteración de mi nombre real: Irantzu. El tipo de historias que me sugiere esta identidad es, sin duda, de suspense. Asimismo, los dados me han invitado a escribir una historia con trampilla, linterna y cortar papel con tijeras. Sin embargo, para que el relato tenga más sentido, he tomado el último como tijeras. De esta manera, el título de la obra será El poder de las palabras.


El poder de las palabras

    Dos segundos. Ese es el tiempo que he permanecido en el aire después de tirarme por la trampilla.

    En cuanto toco el suelo, doy gracias por no haberme torcido un tobillo justo antes de salir corriendo por el alcantarillado poco iluminado bajo el edificio de arte en el que van a transmitir en directo la noticia que me va a destrozar la vida. Intento no pensar en el arrepentimiento que se expande por mis venas, anticipando lo que estoy a punto de hacer con la linterna que me ha guiado hasta ahora.

    Dos pasos me bastan para acercarme lo suficiente a Jolín, la periodista. Cuando me atisba a través del espejo, es demasiado tarde.

    Ya está inconsciente.

    Me entran arcadas al agarrar las tijeras más afiladas que he encontrado. Me odio. Ella me va a odiar. Pero no tengo otra opción.

    La sangre, su sangre, me tiñe la ropa, la piel y el alma. Su lengua descansa sobre el suelo de carmín tras un ruido húmedo y después, le siguen los dedos de las manos.

    Sin poder hablar ni escribir, la he condenado al silencio a cambio de mi libertad.


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